Hace mucho, mucho, pero mucho tiempo, en un valle muy grande, bello y repleto de flores, exitió un duende muy amable y amistoso; era amigos de todos y de todas en el valle. Una noche vió que la luna estaba llorando, pero como el duende tenía mucho sueño la dejó a un lado y se acosto a dormir. A la mañana siguiente decidió ir a visitarla; subió por una escalera hasta llegar a una gran nube; una vez allí corrió hasta la casa de luna, quien lo recibió muy bien y le pregunto que cual era el motivo de su visita; el respondió que era su actitud la noche anterior; ella le contó que estaba muy triste porque ya nadie la apreciaba, ya que no brillaba tanto como el sol; el duende salió corriendo y gritando "!ya vuelvo¡". Llegó a casa de sol quien le preguntó que que necesitaba, el respondió, que necesitaba un millón de rayos, como el sol no sabía contar tanto, le dió más; después el duende volvió a casa de luna y le entregó los rayos diciendole que los pusiera por todo el cielo para que le ayudaran a alumbrar y así lo hizo; y así se crearón las estrellas.
MANUELA PINZÓN ROBERTO
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